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REVISTA SINARQUÍA - Mexicanidad y Democracia

El Sinarquista y el General

 

El Sinarquista y el General

 

Fue el 14 de Mayo de 1941. Abascal entra a Morelia al frente de 20,000 personas en perfecta formación.

 

De pronto, interceptan el paso un sargento y 10 policías.  Con órdenes del Comandante, de disolver la columna pase lo que pase.

 

   Intima la orden a Abascal y éste contesta tajante:

 

"Yo no puedo ordenar a mi gente a que se disperse antes de que éste acto haya terminado. Si usted trae ordenes, ejecútelas."

 

El sargento titubea. Lanza una mirada de rabia y ordena a sus policías retirarse.

 

   Más tarde, ya en el lugar elegido para la Asamblea, representan el General Fuentes Treviño y otros militares.  Ambos sostienen el siguiente diálogo:

 

 

(General)- Debe usted mandar que se disuelva ésta manifestación, porque no tiene permiso para hacerla.

 

(Abascal) No necesitamos permiso ninguno.  Nuestro derecho para hacerlo está garantizado por la Constitución.

 

   (G) Pero es que los Reglamentos de Policía mandan que se pida permiso a las autoridades para hacer actos públicos.

 

 

  • - (A) El Artículo 1° de la Constitución es muy claro y manda que las garantías que ella establece no sean suspendidas ni restringidas por ninguna otra ley. Si hay reglamentos que se oponen a la Constitución...son nulos.

 

  • - (G) Pero ustedes han escogido un día muy inoportuno para hacer su Asamblea. Está aquí el Presidente de la República y....

 

 

  • - (A) Precisamente, porque está aquí el presidente lo hacemos: para que él se dé cuenta de lo que somos y lo que queremos.

 

  • - (G) Yo les propongo que vean al General Ávila Camacho ( el presidente) y si él los autoriza para que sigan la manifestación, la harán.

 

 

  • - (A) La haremos aunque el presidente de la república no nos autorice, porque sobre el Presidente de la República, está la Ley.

 

  • - (G) Pues yo tengo la obligación de suspender la Asamblea.

 

 

  • - (A) Si usted nos impide ésta Asamblea, haremos cuarenta en otros tantos puntos de la Ciudad.

 

  • - (G) Pues haremos uso de la fuerza para evitarlo.

 

 

  • - (A) Usted puede ordenar que los soldados disparen contra la multitud y asesinen al Pueblo; usted puede ordenar que nos golpeen y nos hieran, pero la Asamblea se hará. El Pueblo no atacará a los soldados. Tenemos la convicción de que el ejército sirve para proteger a México de las agresiones extranjeras y NO PARA ATACAR AL PUEBLO cuando hace uso de su derecho garantizado por la Ley.

 

El General y sus acompañantes hacen flanco y se retiran haciendo ademanes de asombro. La Asamblea continúa, termina, y Abascal da la orden de formarse en columna para volver a recorrer la ciudad. Nadie se opone ya al avance de las milicias sinarquistas.

 

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